El noroeste de Estados Unidos vive uno de los episodios más críticos de los últimos años tras días de lluvias intensas que han provocado inundaciones “catastróficas”, según han alertado autoridades estatales y federales. Washington, Oregón y parte de la frontera con Canadá enfrentan un escenario de emergencia total por el desbordamiento de ríos, carreteras anegadas, pueblos aislados y daños severos a la infraestructura.
La tormenta, impulsada por un poderoso “río atmosférico”, comenzó a intensificarse a principios de la semana y se extendió con fuerza durante el 10 y 11 de diciembre, dejando acumulaciones históricas de lluvia en zonas que ya estaban saturadas después de un otoño excepcionalmente húmedo.
Un fenómeno climático extremo que tomó fuerza en horas
Los servicios meteorológicos explicaron que el frente llegó cargado de humedad desde el Pacífico, empujado por corrientes cálidas que potenciaron las precipitaciones. En cuestión de horas, poblaciones enteras registraron el doble o triple de lluvia de lo habitual para esta época del año.
El gobernador de Washington declaró estado de emergencia después de que varios ríos —entre ellos el Snoqualmie, Skagit y Chehalis— alcanzaran niveles que no se veían en más de una década. En muchas zonas, el agua superó diques y barreras de protección diseñadas para soportar crecidas importantes.
Equipos de rescate han tenido que movilizar botes, helicópteros y vehículos especiales para sacar a familias atrapadas en viviendas completamente rodeadas por el agua. Las autoridades detallaron que se han realizado cientos de rescates en menos de 48 horas.

En distintos condados, las autoridades emitieron órdenes de evacuación obligatoria ante el riesgo inminente de que las corrientes aumentaran durante la noche. Muchas familias apenas tuvieron minutos para abandonar sus casas.
Carreteras principales como la Interstate 5 —una de las más importantes de la costa oeste— sufrió cierres parciales debido a inundaciones, deslizamientos de tierra y daños en puentes secundarios. En zonas rurales, comunidades enteras quedaron incomunicadas, sin electricidad y con acceso limitado a servicios básicos.
Varios alcaldes locales describieron la situación como “la peor en décadas”. Los servicios de emergencia han advertido a los ciudadanos que eviten cualquier intento de cruzar áreas inundadas debido a la fuerza impredecible del agua.

Daños millonarios en cultivos, viviendas e infraestructura
Aunque los equipos aún evalúan el impacto total, las autoridades estiman que los daños podrían alcanzar cifras millonarias. Granjas enteras quedaron sumergidas bajo agua marrón y espesa, arruinando cultivos que estaban a punto de cosecharse. Ganado y animales de granja han tenido que ser trasladados de emergencia a zonas seguras.
Además, varios puentes menores y carreteras rurales sufrieron daños estructurales significativos, complicando aún más el acceso a las áreas afectadas. Escuelas, negocios y oficinas gubernamentales suspendieron actividades ante la imposibilidad de operar con normalidad.
Comerciantes locales expresaron preocupación por las pérdidas económicas que enfrentarán, especialmente durante diciembre, un mes clave para la actividad económica en la región.

Los meteorólogos advirtieron que, aunque las lluvias comenzaron a disminuir en algunas zonas durante el jueves, muchas áreas siguen en riesgo debido al caudal de los ríos, que tardará días en estabilizarse. El terreno saturado aumenta la posibilidad de nuevos deslizamientos de tierra y desbordamientos repentinos.
El Servicio Nacional de Meteorología ha pedido a la población mantenerse informada, cumplir las órdenes de evacuación y evitar desplazamientos innecesarios. Las autoridades federales enviaron personal adicional para apoyar las labores de rescate y evaluación de daños.
Testimonios desde el terreno: “Nunca había visto el agua subir tan rápido”
Vecinos afectados describen escenas dramáticas. Muchos relataron que despertaron con el agua entrando por las puertas sin previo aviso. Otros contaron cómo perdieron electrodomésticos, muebles y objetos personales en cuestión de minutos.
Un residente de Snohomish afirmó que nunca había visto el río crecer de manera tan violenta. “He vivido aquí toda mi vida y esto es diferente a todo lo que recuerdo. El agua no dio tiempo a nada”.
Madres con niños pequeños, ancianos y familias enteras fueron trasladados a centros de refugio habilitados en gimnasios, escuelas y centros comunitarios. La Cruz Roja reportó un aumento considerable en la cantidad de personas solicitando ayuda.
Impacto en Canadá y preocupación por nuevas tormentas

El sistema climático también golpeó partes del sur de Canadá, especialmente en la provincia de Columbia Británica, donde también se han reportado inundaciones y advertencias por posibles deslizamientos. Autoridades canadienses trabajan coordinadas con entidades estadounidenses para monitorear ríos compartidos y tomar acciones preventivas.
Meteorólogos señalaron que otro frente de menor intensidad podría llegar durante el fin de semana, lo que complica los esfuerzos de drenaje y recuperación.
Un recordatorio del poder del clima extremo
Los expertos en climatología aseguran que este tipo de tormentas están volviéndose más frecuentes e intensas debido a patrones de variabilidad climática y temperaturas más cálidas en el océano Pacífico. Aunque no todos los eventos están directamente relacionados con el cambio climático, los científicos coinciden en que la región del noroeste enfrenta desafíos cada vez mayores en la gestión de inundaciones.
El episodio de esta semana será analizado a profundidad para mejorar sistemas de alerta y reforzar infraestructuras esenciales.
La recuperación podría tomar semanas
Con miles de afectados, daños millonarios y carreteras principales comprometidas, las autoridades reconocen que la recuperación será lenta. Se ha pedido ayuda federal adicional y se espera que los equipos de evaluación recorran las zonas más afectadas durante los próximos días.
Mientras tanto, la población intenta volver a la normalidad entre la incertidumbre y la esperanza de que el clima dé una tregua.
